domingo, 20 de julio de 2014

Aves en la literatura 2- Faunética: José Santos Chocano

Esta es la segunda entrada de la serie Aves y literatura, que ya había iniciado con algunos poemas del poeta  argentino Leopoldo Lugones. En este caso, les comparto 3 poemas del polémico poeta peruano José Santos Chocano (1875-1934). Dichos poemas también son sacados del mismo fantástico libro:  Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea.




Las aves
¡Cuántas aves que anidan sin recelo
en un árbol, que es luego cruz o nave,
tienden por fuerza misteriosa y grave
como el árbol también, al mar o al cielo!

El ave es ambición que huye del suelo
y es alerta estentóreo o trino suave;
que el canto más glorioso es el del ave
y la línea más pura es la del vuelo.

No importa- ya que el sol rasga las brumas-
que el mal persiga al bien y el buitre altivo
a la paloma, hecho un Satán con plumas;
 que, mientras alas tengan y garganta,
serán las aves el emblema vivo,
de todo lo que vuela y lo que canta.

El sueño del cóndor
Al despuntar el estrellado coro,
pósase en una cúspide nevada:
lo envuelve el día en la postrer mirada;
y revienta a sus pies trueno sonoro.

Su blanca gola es imperial decoro;
su ceño varonil, pomo de espada;
sus garfios, siempre en actitud airada,
curvos puñales de marfil con oro.

Solitario en la cúspide se siente:
en las pálidas nieblas se confunde;
desvanece el fulgor de su aureola,
   y esfumándose entonces lentamente
se hunde en la noche como el alma se hunde/
en la meditación cuando está sola...

El pavo real 
El pavo real es el señor vizconde
que con golilla tornasol pasea;
entre plumas magníficas se esconde;
y con un grito trémulo responde,
si la alegre gallina cacarea.

Pasea como un rey entre sus salas,
luciendo altivo las abiertas rosas
que en amplia confusión forman sus galas;
él, que tiene en la cola y en las alas
perdidas un millón de mariposas....

Vedle cómo en su cuello, donde empieza
ese matiz que entre las plumas vaga
orgulloso levanta la cabeza:
¡Vedle cómo conoce su belleza
y con su propia vanidad se embriaga!

Vedle cómo, señor de los señores,
mueve a compás el cuerpo en que tremola
la bandera de todos los colores,
mientras luciendo va todas sus flores
sobre el arco iris de la abierta cola...

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