domingo, 5 de agosto de 2012

El límite entre la vida y la no vida (TED 3)

La definición de la vida siempre ha sido un tema difícil de abordar y muchas de las personas que trabajan alrededor de ella, en los últimos años, se están inclinando por resaltar la visión de la vida como una propiedad emergente de la materia, un sistema complejo que se crea partiendo de subunidades estructurales interactuantes. La mayoría de las definiciones actuales dan una lista de atributos de los sistemas vivientes : tener un cuerpo que los separe del ambiente, tener metabolismo, y ser autorreplicantes; convirtiendo la pregunta principal en cómo las unidades materiales que componen los sistemas  que definimos como vivos, han interactuado y/o podrían interactuar para dar lugar a un proceso tan complejo e interesante como éste.

En este video se pueden observar una de las maneras de aproximarse al problema del origen de la vida teniendo en cuenta los factores sobre los que se han discutido hasta el momento, y mostrando las implicaciones que tienen las investigaciones en "biología sintética" para el entendimiento de la biología en este planeta y las posibles formas de vida en otros lugares del universo.

http://www.ted.com/talks/lang/es/martin_hanczyc_the_line_between_life_and_not_life.html

lunes, 30 de julio de 2012

¿Por qué hablan tanto los ateos?


No es nuevo para la humanidad que un tema como la religión cause polémica, tanto por su papel central en muchas culturas, como por su continua mezcla con el poder político que hizo y sigue haciendo que muchos grupos humanos basen sus leyes y/o su moral en  factores religiosos o derivados de la religión. Las polémicas suscitadas pueden ser contra otras religiones -como el caso de la "guerra santa"- contra aquellos que no tienen ninguna religión e incluso contra miembros de una doctrina que por una u otra razón rechaza o critica alguno de sus dogmas; en síntesis, las religiones suelen reaccionar contra lo extraño, contra lo otro, contra el cambio, contra lo que abandona sus dogmas de libro apolillado para dedicarse a comprender la realidad. Sin embargo, esto no les evita aliarse de cuando en vez contra lo que pudieran considerar un enemigo común- como el laicismo y el ateísmo- por lo que no parece extraño que los católicos hallaran  soporte en los islamistas al condenar el filme "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese, y en retribución apoyaran  la condena  musulmana a la novela "Los versos satánicos" y la fatwa del Ayatola Jomeini contra su autor, Salman Rushdie.

 El ateísmo, por supuesto, no es un fenómeno nuevo, y ha estado presente en la historia intermitentemente, siendo frecuentemente invisibilizado por diferentes factores y  silenciado con  técnicas diversas, desde leyes que parecen blandas hasta el fuego divino. En las últimas décadas, el ateísmo ha venido ganando de nuevo tanto visibilidad como prestigio, dados los enormes cambios sucedidos en los siglos precedentes  como el influjo de la ciencia , la caída de las monarquías absolutas , el interés por el laicismo como consecuencia de la democracia y la creciente influencia de la tecnología informática en nuestras vidas, que poniendo a circular sucesos reales y ficciones eternas nos da en cierta medida la posibilidad de participar en las discusiones globales, por importantes o inaportantes que estas sean.

 Algunas de las reacciones típicas contra el ateísmo aún permanecen, siendo comunes las excomuniones y  fatwas proviniendo de los antiguos monoteísmos,  que aún hoy viven a sus anchas buscando aumentar su influencia y disfrutando de la ya obtenida, en fin, reacciones típicas del dogmatismo dictadas desde las cumbres de su presunta sabiduría. Sin embargo, no son estas las únicas reacciones, y no son pocas las personas que desde su posición de creyente, agnóstico o "ateo moderado" critican con distintos argumentos la insistencia de algunos ateos, denominados en ocasiones "militantes", por criticar las posiciones religiosas dominantes e incluso definir la religión como algo esencialmente perjudicial. Algunos de estos críticos del "ateísmo militante" suelen compartir en las redes sociales la frase de Heinrich Boll "me aburren los ateos, siempre están hablando de Dios", como si fuese la cima de su reflexión filosófica, y no como lo que es, una distorsión intencionada de los hechos que no hace caso de los argumentos presentados. Parece necesario entonces, aclarar varias de las distorsiones que estos críticos despistados fomentan y responder repetidamente a la pregunta que muchos se hacen, al parecer, sin mirar demasiado a su alrededor: ¿Por qué hablan tanto los ateos?

Afortunadamente, cuando de responder preguntas se trata, la historia siempre viene a nuestra ayuda, aunque en ocasiones lo haga para recordar lo que aún hoy es evidente. Nadie parece recordar, por ejemplo, que los ateos no fuimos los que nos autodenominamos así, sino que, en palabras de Michel Onfray- uno de los ateos más acérrimos del momento- "el ateísmo proviene de una creación verbal de deícolas. La palabra no se desprende de una decisión voluntaria y soberana de una persona que se define con este término en la historia. La palabra ateo califica al otro que rechaza al dios local cuando todo el mundo o la mayoría creen en él. Y tiene interés en creer...Porque el ejercicio teológico en el poder se apoya siempre en las fuerzas armadas, las policías existenciales y los soldados ontológicos que eximen de reflexionar e invitan a creer y a menudo a convertirse lo más pronto posible". No parece entonces prudente el odio irracional de algunos creyentes modernos contra una palabra que inventaron sus predecesores, y que han usado como argumento para la coacción y el asesinato. El ateo de hoy, que puede definirse como tal, no lo hace por molestar la vida de sus contemporáneos, sino porque aún está inmerso en estructuras sociales condicionadas en diferentes grados por la religión, lo que a su vez afecta su existencia y hace necesaria la expresión de rechazo. Es decir, los ateos afirmamos nuestra existencia porque existen los creyentes, y más aún, porque esas creencias han sido impuestas a lo largo de los siglos; acudiendo de nuevo a Onfray “… Dios (léase "la idea de Dios") durará tanto como las razones que lo hacen existir; sus negadores también..." Y aunque esto parezca un debate trivial, debemos explicarle incluso a personas en ocasiones brillantes como Neil deGrasse Tyson, que hay razones históricas y culturales evidentes que invalidan la idea de comparar a los ateos con  "un grupo de personas a las que no les gusta el golf y conspiran contra las que sí".

Sin embargo, por un momento, supongamos que esas razones no son obvias y hagamos un recuento de las cosas que aún siguen sucediendo y que nos inducen a nuestras críticas constantes:

1. La mayoría de la población creyente aún asimila al ateo como un inmoral, convirtiendo entonces en objetivo la desestigmatización del ateísmo, la eliminación del tabú. La acusación anterior suele hacerse a la sombra del lugar común " si Dios no existe, entonces todo está permitido", lo que constituye evidentemente una mentira, ya que los ateos optamos por definir nuestras conciencias morales partiendo de la realidad, y no de reglas dictadas desde lo alto- aunque obviamente aclarando que el ateísmo, así como no implica inmoralidad, tampoco es garantía de moralidad-. Es más, basados en la ambigüedad de los textos y  prácticas principales de los tres monoteísmos reinantes podemos afirmar, con Onfray, que lo que sucede es exactamente lo contrario, es decir, "porque Dios existe, entonces todo está permitido. Me explico. Tres mil años lo atestiguan, desde los primeros textos del Antiguo Testamento hasta el presente: la afirmación de un Dios único, violento, celoso, pleitista, intolerante, belicoso, ha causado más odio, sangre, muertes y brutalidad que paz....El fantasma judío del pueblo elegido que legitima el colonialismo, la expropiación, el odio, la animosidad entre los pueblos, además de la teocracia autoritaria y armada; la referencia cristiana a los mercaderes del Templo o a un Jesús paulino que pretende venir para blandir la espada, lo que justifica las Cruzadas, la Inquisición, las guerras religiosas, el Día de San Bartolomé, las hogueras, el Índice, pero también el colonialismo mundial, los etnocidios norteamericanos, el apoyo al fascismo del siglo XX, la omnipresencia temporal del Vaticano desde hace siglos hasta en los más mínimos detalles de la vida cotidiana; la reivindicación clara en casi todas las páginas del Corán a acabar con los infieles, su religión, cultura, civilización, pero también con los judíos y los cristianos, ¡en nombre de un Dios misericordioso! Tenemos aquí varias pistas que nos permiten profundizar la idea basada, justamente, en que debido a la existencia de Dios todo está permitido, en él, por él, en su nombre, sin que a los fieles, al sacerdocio, a la gente común o a las altas esferas se les ocurra que allí haya algo censurable..."

Utilizan además pésimos ejemplos históricos para sostener su tesis, como el presunto ateísmo de Hitler, que en realidad era cristiano (y ahí de pasada alejan la atención general de esa oscura relación entre cristianismo y nazismo), y el ateísmo de Stalin y Mao, como si ese aspecto de su pensamiento fuese el determinante de sus crímenes, y no, como de hecho lo es, su ideología.

En este orden de ideas, podemos observar que gran parte de las campañas de la militancia atea, como la Out of Campaign y El bus ateo,  van conducidas a retirar del imaginario popular la idea falsa de que los ateos somos inmorales, a decirle a los ateos que tienen miedo de ser discriminados que hay otros que piensan como ellos, y que no hay nada censurable, per se, en esa manera de vivir.

2. Como ya comenté anteriormente, las religiones han estado históricamente relacionadas con el poder político, y han usado este para alienar y controlar la vida, no sólo de sus fieles, sino de todos los habitantes que dicho poder político maneje. Por esta razón, sobretodo desde el siglo XVIII, se ha venido promoviendo en el mundo la separación entre iglesia y estado, con el propósito de hacer cada vez mejor la convivencia entre todos los seres humanos, sin importar su credo religioso o la ausencia de él. De hecho, nuestra Constitución política de 1991,  es relativamente clara en definir nuestro país como laico, aunque ésta, como muchas otras de sus disposiciones, sean violadas sistemáticamente. Es por ésto que gran parte de la energía del ateo  es destinada a la crítica de estas violaciones, que no sólo se cometen en nuestro país sino en gran parte del planeta, tanto en países “laicos” como el nuestro, como en otros que aún hoy son regidos por teócratas autoritarios. Evidentemente, los ateos- como muchos pretenden hacer creer- no tenemos como objetivo principal convertirlos a todos (aunque algunos creamos que ésto podría traer muchos beneficios), sino que buscamos una manera apropiada para reducir la religión, tanto como sea posible, a  la esfera de la que nunca debió haber salido, la esfera individual, y no permitir así que se cometan atropellos que perjudiquen nuestra convivencia en nombre de cosas que no todos compartimos,  además de garantizar que se utilicen nuestros recursos con bases racionales, para el beneficio de todos y no para la manutención de las supersticiones. No sorprenden entonces los repetidos ataques de los jerarcas contra el laicismo, que disfrazan tras poco elaboradas argucias, pero cuya preocupación principal se desprende del peligro que representa para ellos la laicización de los estados, que les quita el blindaje contra la crítica y lo que es más importante, impide en gran medida su poder sobre la educación y la vida pública, despojándolos así de sus principales fábricas de sumisos feligreses.


3. Algunos ateos, así como se ven en la obligación de denunciar las estafas promovidas por la pseudociencia, también realizan una deconstrucción de las religiones para mostrar como éstas son utilizadas sistemáticamente para engañar a las masas, mantenerlas controladas y oprimidas, pensando en una realidad ulterior que muy probablemente nunca llegará. En este sentido, la militancia va en su mayor parte  dirigida, como diría el periodista científico Mauricio José Schwarz "contra el engaño y contra quienes se benefician de él, no contra quienes, en todo caso, son víctimas del engaño" y recordando que " el debate, cuando lo hay, es con las jerarquías religiosas (en general renuentes al diálogo) y con creyentes más o menos fanatizados que se ocupan de la lucha contra los ateos, aunque casi siempre con escasas armas argumentales e invariablemente sin evidencias que sustenten la creencia en ninguna deidad”. Sin embargo, se intenta de diferentes maneras  mostrar a aquellas personas que podrían ser consideradas víctimas , la forma en que han sido y están siendo engañadas así como las cosmovisiones alternativas existentes, cosa que al ateísmo moderado parece no importarle y que despierta las críticas de militantes como Schwarz: "El asunto de la existencia de las deidades no es solamente pretexto para el devaneo retórico, sino que mientras no haya sustento sólido a la hipótesis de la deidad, la promoción de dicha hipótesis es un engaño y un abuso de la ignorancia, la niñez, la ingenuidad, la nobleza y la buena fe.
Ante ese hecho, el ateísmo no militante me seduce poco, y tiene a mis ojos su algo de irresponsable... como tener agua y ver a alguien sediento y decir "tiene derecho a tener sed, debo tolerar su sed, incluso si muere de sed, no es asunto mío, es un sediento libre" sin detenerse a constatar si realmente el sediento lo es por decisión libre y propia o bajo coacción de algún modo, o simplemente porque nadie le ha dicho que existe el agua".

4. Aunque se intente frecuentemente definir el ateísmo militante como una religión, dicha posición es insostenible. La mayor parte de los ateos no somos dogmáticos, simplemente no creemos en deidades por las mismas razones por las que no creemos en hadas: no hay evidencias al respecto. Y en este orden de ideas, abrazamos la búsqueda de una comprensión racional del mundo, de una educación libre de prejuicios y de la promoción de libertades básicas de pensamiento y acción (que incluyen, por supuesto, la libertad de los creyentes para creer lo que se les venga en gana, siempre y cuando sus acciones no afecten los derechos de los demás).

Bajo estos argumentos, considero infundados los continuos ataques contra la militancia atea, que ha querido hacerse ver como una turba de fanáticos dispuestos a imponer su visión del mundo y eliminar las diferencias, aún contra la evidencia histórica innegable de los innumerables daños y abusos cometidos en nombre de las religiones pasadas y presentes. No se preocupen, las únicas armas que tenemos los ateos militantes son la navaja de Hitchens ("lo que puede ser afirmado sin evidencia, puede ser rechazado sin evidencia") y algo de sentido del humor, que por razones obvias, disgusta ocasionalmente a los máximos jerarcas de la hipocresía.



Referencias:
Onfray, Michel. Tratado de ateología. Editorial Anagrama. 2006.
Blog de Mauricio J. Schwarz: http://charlatanes.blogspot.com/2009/06/ateismo-y-escepticismo-militante.html

viernes, 20 de julio de 2012

Las drogas y el significado de la vida


Ya había compartido en este espacio la visión de Carl Sagan sobre el cannabis, y ahora quiero compartir la opinión sobre las drogas del filósofo, neurocientífico y escritor norteamericano Sam Harris, el cual es conocido - junto a Richard Dawkins, Daniel Dennet y Christopher Hitchens- como uno de los 4 jinetes del ateísmo.

Es un texto que podría ayudar a aclarar gran parte de los malentendidos que genera el debate alrededor de las drogas y su insostenible ilegalidad. A mí me gusta, ante todo, por su énfasis en la individualidad y "el libre desarrollo de las conciencias", y por la importancia que le da a una educación sin prejuicios sobre el tema. Aquí los dejo con Sam Harris, espero que sea de su agrado y utilidad: 

Las drogas y el significado de la vida

Todo lo que hacemos, lo hacemos con el propósito de alterar la conciencia. Formamos amistades para poder sentir ciertas emociones, como el amor, y evadir otras, como la soledad. Comemos comidas específicas para disfrutar sus fugaces presencias en nuestras lenguas. Leemos por el placer de pensar las ideas de otra persona. Cada momento de vigilia –e incluso en nuestros sueños- luchamos para dirigir el flujo de sensación, emoción y cognición hacia estados de conciencia que valoramos.

Las drogas son también un medio para este fin. Algunas son ilegales, otras están estigmatizadas, algunas son peligrosas –aunque, perversamente, estos conjuntos apenas se cruzan. Hay drogas de extraordinario poder y utilidad, como la psilocibina (el componente activo de los "hongos mágicos") y la dietilamida de ácido lisérgico (LSD), que no poseen riesgos aparentes de adicción y son bien toleradas psicológicamente, y aún así uno puede ser mandado a prisión por su uso –cuando drogas como el tabaco y el alcohol, que han arruinado incontables vidas, son disfrutadas ad limitum en casi todas las sociedades del planeta. Hay otros puntos en este sentido: la 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA o "éxtasis") tiene un potencial terapéutico remarcable, pero también es susceptible a abusos, y aparentemente es neurotóxica. [1]

Una de las grandes responsabilidades que tenemos como sociedad, es educarnos, junto con las siguientes generaciones, acerca de qué sustancias vale la pela ingerir, y con qué propósito, y cuales no. El problema, sin embargo, es que nos referimos a todos los compuestos biológicamente activos con un solo término: "drogas" y esto hace casi imposible tener una discusión inteligente acerca de los asuntos psicológicos, médicos, éticos y legales alrededor de su uso. La pobreza de nuestro lenguaje ha sido sólo un poco aliviada por la introducción de términos como "psicodélicos" para diferenciar ciertos compuestos visionarios, que pueden producir extraordinarios estados de éxtasis e iluminación, de los “narcóticos” y otros agentes clásicos de estupefacción y abuso.

El abuso de drogas y la adicción son problemas reales, por supuesto –su remedio es la educación y el tratamiento médico, no la cárcel. De hecho, las peores drogas de abuso en los Estados Unidos parecen ser los analgésicos de prescripción, como la oxicodona. ¿Algunas de estas medicinas deberían de ser ilegales?, claro que no. La gente debe de estar informada acerca de ellas, y los adictos necesitan tratamiento. Y todas las drogas –incluyendo alcohol, cigarros y aspirinas- deben ser alejadas de las manos de los niños.

En mi primer libro, El fin de la fe, discuto un poco algunos asuntos de las políticas sobre las drogas, y mi opinión al respecto no ha cambiado. La "guerra contra las drogas" definitivamente ha sido perdida y nunca debió de haberse librado. Si bien no está expresamente protegido por la constitución de los EEUU, no puedo pensar en ningún derecho político más fundamental que el derecho a dirigir pacíficamente los contenidos de nuestra propia conciencia. El hecho de que arruinamos inútilmente las vidas de los usuarios de drogas no violentos encarcelándolos, con un gasto enorme, constituye una de las más grandes fallas morales de nuestro tiempo. (Y el hecho de que hacemos lugar para ellos en nuestras prisiones dejando en libertad bajo palabra a asesinos y violadores lo hace pensar a uno si la civilización no está simplemente condenada)

Tengo una hija que un día tomará drogas. Por supuesto, haré todo lo que esté en mi poder para asegurarme que ella escoja sus drogas sabiamente, pero una vida sin drogas no es ni posible ni deseable, creo yo. Algún día, espero, mi hija disfrutará la mañana con una copa de te o de café tanto como lo hago yo. Si ella bebe alcohol de adulta, como probablemente lo hará, la animaré a hacerlo de forma segura. Si ella elige fumar marihuana, le exhortaré moderación. [2] El tabaco debe ser evitado, por supuesto, y haré todo lo posible dentro de los límites de la buena paternidad para mantenerla alejada de él. Y no es necesario decir que si mi hija desarrolla, eventualmente, una afición por la metanfetamina o el crack, posiblemente yo ya no pueda volver a dormir. Pero si ella no prueba algún psicodélico, como la psilocibina o el LSD al menos una vez en su edad adulta, me preocuparía de que ella se esté perdiendo uno de los más importantes ritos de paso que un humano pueda experimentar.

Con esto no digo que todos deban probar un psicodélico. Como mencionaré después, estas drogas tienen ciertos peligros. Sin lugar a dudas, hay gente que no puede permitirse el lujo de levantar el ancla de la cordura, o incluso darle el más leve tirón. Han pasado ya varios años desde que he dejado de usar psicodélicos, de hecho, mi abstinencia nace de un sano respeto hacia los riesgos que involucran. Sin embargo hubo un periodo de mis tempranos veintes en el que encontré en drogas como la psilocibina y el LSD herramientas indispensables de iluminación, y algunas de las horas más importantes de mi vida las tuve bajo su influencia. Creo que es muy posible que yo nunca descubriera que hay todo un paisaje interior de la mente que vale la pena explorar si nunca hubiera tenido esta ventaja farmacológica.

Mientras los seres humanos han ingerido plantas psicodélicas por milenios, la investigación científica de sus componentes no comenzó hasta la década de 1950. Para 1965, cientos de estudios fueron publicados, principalmente sobre psilocibina y LSD, muchos de ellos atestiguaron la utilidad de los psicodélicos en los tratamientos para la depresión clínica, el trastorno obsesivo compulsivo (T.O.C.) la adicción al alcohol, y para el miedo y la ansiedad asociados al cáncer terminal. Pocos años después, sin embargo, este campo de investigación fue abolido en un esfuerzo por detener la propagación de estas drogas en el público en general. Después de una pausa que duró toda una generación, la investigación científica de los valores farmacológicos y terapéuticos de los psicodélicos se ha venido reanudando lentamente.

Los psicodélicos incluyen químicos como psilocibina, LSD, DMT y mescalina, los cuales alteran poderosamente la conciencia, la percepción y el humor. La mayoría parece ejercer su influencia a través del sistema serotoninérgico en el cerebro, principalmente uniéndose a los receptores 5-HT2A (aunque algunos tienen afinidad por otros receptores también), provocando el incremento de la actividad neuronal en la corteza prefrontal. Mientras la corteza prefrontal, a su vez, modula la producción de dopamina subcortial, el efecto de los psicodélicos parece tener lugar principalmente fuera de las vías de la dopamina (lo que puede explicar el por qué estas drogas no formen hábito).

La mera existencia de los psicodélicos parece establecer las bases materiales de la vida mental y espiritual más allá de cualquier duda (para la introducción de estas sustancias en el cerebro es la causa obvia de cualquier apocalipsis sagrado que le sigue). Es posible, sin embargo, si no plausible, ver este dato desde la otra perspectiva y argumentarlo como Aldous Huxley lo hizo en su ensayo Las Puertas de la Percepción al decir que la función primaria del cerebro podría ser eliminativa: su propósito sería evitar una dimensión de la mente vasta y transpersonal que podría inundar a la conciencia, permitiendo así a primates como nosotros tener su camino en el mundo sin ser apabullados a cada momento por fenómenos visionarios irrelevantes para su supervivencia. Huxley pensaba que si el cerebro era una especie de “válvula reductora” de una “Mente Libre” esto explicaría la eficacia de los psicodélicos: ellos podrían ser medios materiales para abrir el grifo.

Desafortunadamente, Huxley operaba bajo la suposición errónea de que los psicodélicos decrecían la actividad mental. Sin embargo las técnicas modernas de neuroimagen han mostrado que estas drogas tienden a incrementar la actividad en varias regiones de la corteza (así como en las estructuras subcorticales) [Nota 24/01/12: un estudio reciente sobre la psilocibina en realidad le da cierto apoyo a la visión de Huxley. - SH]. Aún así, la acción de las drogas no descarta el dualismo o la existencia de reinos de la mente más allá del cerebro, pero nada lo hace. Este es uno de los problemas con puntos de vista de este tipo: parecen ser infalsables. [3]

Por supuesto, el cerebro sí filtra una extraordinaria cantidad de información de la conciencia. Y como muchos que han probado estas drogas, yo puedo atestiguar que los psicodélicos ciertamente abren las puertas. No es necesario decir que plantear la existencia de una “Mente Libre” es más tentador en algunos estados de conciencia que en otros. Y la cuestión de cuáles visiones de la realidad debemos privilegiar es una cuestión que a veces vale la pena considerar. Pero estas drogas pueden producir estados mentales que son vistas en términos clínicos como formas de psicosis. De hecho, creo que debemos ser cautelosos de realizar alguna conclusión sobre la naturaleza del cosmos basándonos en una experiencia interior, no importa qué tan profunda sea esta.

Sin embargo, no hay duda de que la mente es más vasta y fluida que lo que sugiere nuestra ordinaria conciencia en vigilia. Consecuentemente, es imposible comunicar la profundidad (o la aparente profundidad) de un estado psicodélico a aquellos que nunca han tenido esas experiencias por sí mismas. Es, de hecho, difícil recordarse a sí mismo todo el poder de esos estados una vez que ya han pasado.

Muchas personas se preguntan sobre la diferencia entre la meditación (y otras prácticas contemplativas) y los psicodélicos. ¿Son estas drogas una forma de hacer trampa, o son ellas realmente el vehículo indispensable para un auténtico despertar? No son ninguno. Mucha gente no se da cuenta de que toda droga psicoactiva modula la neuroquímica ya existente en el cerebro –ya sea imitando específicos neurotransmisores o causando que los mismo neurotransmisores sean más activos. No hay nada que uno no pueda experimentar por medio de una droga que no sea, hasta cierto punto, una expresión del potencial del cerebro. Por lo tanto, lo que sea que uno haya experimentado tras ingerir una droga como el LSD, es muy parecido a lo que alguien experimentó, en algún lugar, sin él.

Sin embargo, no se puede negar que los psicodélicos son un medio particularmente potente para alterar la conciencia. Si una persona aprende a meditar, rezar, cantar, hacer yoga, etc., no hay garantía de que algo vaya a pasar. Dependiendo de su aptitud, interés, etc, el aburrimiento podría ser la única recompensa para sus esfuerzos. En cambio, si una persona ingiere 100 microgramos de LSD, lo que ocurra a continuación dependerá de una variedad de factores, pero no hay duda alguna de que algo va a pasar. Y el aburrimiento no está entre las opciones. En cierto tiempo, la significancia de su existencia se derrumbará sobre nuestro héroe como una avalancha. Como Terence Mckenna [4] nunca se cansó en señalar, esta garantía de un efecto profundo, para bien o para mal, es lo que separa a los psicodélicos de cualquier otro método de indagación espiritual. Es, sin embargo, una diferencia que trae consigo ciertas responsabilidades.

Ingerir una dosis poderosa de una droga psicodélica es como encerrarse a sí mismo en un cohete sin un sistema de guía. Uno puede ir a un lugar que vale la pena ir, y, dependiendo del compuesto y de dónde y cómo lo ingerimos, ciertas trayectorias son más probables que otras. Pero sea como sea que uno se prepare para el viaje, aun así uno puede ser lanzado hacia estados de la mente tan dolorosos y confusos, a veces indistinguibles de la psicosis. Por lo tanto, los términos "psicotomimético" y "psicógeno" se aplican en ocasiones a estas drogas.

Yo he visitado los dos extremos del continuo psicodélico. Las experiencias positivas fueron más sublimes de lo que yo hubiera podido imaginar o de lo que ahora puedo fielmente recordar. Esos químicos revelan capas de belleza que el arte es incapaz de capturar y para el que la belleza de la Naturaleza misma es mero simulacro. Una cosa el ser apabullado al ver a una secuoya gigante y maravillarse por los detalles de su historia y su biología subyacente y otra el pasar una aparente eternidad en una comunión sin ego con ella. Positivamente, las experiencias psicodélicas a menudo revelan cómo puede un ser humano estar tan maravillosamente a gusto con el universo, y para la mayoría de nosotros, la conciencia normal de vigilia no ofrece ni siquiera un atisbo de esas profundas posibilidades.

La gente generalmente regresa de dichas experiencias con un sentimiento de que nuestros estados convencionales de conciencia obscurecen y truncan pensamientos y emociones que son sagrados. Si los patriarcas y matriarcas de las religiones mundiales experimentaron con dichos estados, muchas de sus afirmaciones sobre la naturaleza de la realidad pueden tener un sentido subjetivo. Las hermosas visiones no nos dicen nada sobre el nacimiento del cosmos, pero nos revelan cómo una mente puede ser profundamente transfigurada por una colisión con el momento presente.

Pero así como los picos son altos, los valles son profundos. Mis malos viajes fueron, sin duda, las más desgarradoras horas que he sufrido, y hace que la noción del infierno, como metáfora y no como destino, aplique perfectamente. No hay duda de que estas agudas experiencias pueden convertirse en fuentes de compasión. Yo creo que sería imposible tener alguna idea de lo que es sufrir de una enfermedad mental sin haber tocado brevemente sus costas.

En ambos extremos del continuo se dilata el tiempo de manera que no se puede describir, aparte de decir que estas experiencias pueden parecer eternas. He tenido sesiones, tanto positivas como negativas, en las que todo conocimiento de que yo haya ingerido una droga se extinguió por completo, junto con todas las memorias de mi pasado. La inmersión total en el momento presente, en este punto, es sinónimo de la sensación de que uno siempre ha estado y siempre estará precisamente en esa condición. Dependiendo del carácter de la propia experiencia, en este punto, las nociones de salvación y condenación no parecen hipérboles. En mi experiencia, la línea de Blake sobre la contemplación de "la eternidad en una hora", ni promete ni amenaza demasiado.

En el principio, mis experiencias con psilocibina y LSD fueron tan positivas que ni siquiera creía que un mal viaje fuera posible. La noción del “set y setting” (lugar y preparación para el viaje), admitida vagamente, me parecía suficiente para salvarme de uno. Mi set mental estaba exactamente como necesitaba estar -yo era un investigador serio de mi propia mente-, y mi setting era generalmente o en bellezas naturales o en seguras soledades.

No podía dar cuenta de por qué mis aventuras con psicodélicos eran tan uniformemente placenteras hasta que dejaron de serlo, entonces, las puertas del infierno finalmente se abrieron, y parecía que fuera para siempre. En lo sucesivo, ya sea que el viaje fuera bueno o no en su conjunto, por lo general había un desvío en el camino a lo sublime. ¿Alguna vez has viajado más allá de todas las simples metáforas, a la montaña de la vergüenza y te quedaste durante mil años? No te lo recomiendo.




En mi primer viaje a Nepal, tomé un bote de remos en el Lago Phewa, en Pokhara, que ofrece una apabullante vista de las montañas Annapurna. Era temprano en la mañana y estaba solo. Al salir el sol sobre el agua, ingerí 400 microgramos de LSD. Tenía 20 años y había tomado esta droga al menos diez veces con anterioridad. ¿Qué podría ir mal?

Pero todo salió mal. Bueno, no todo: no me ahogué. Y tengo un vago recuerdo de haber llegado a tierra y de ser rodeado por un grupo de soldados nepalíes. Luego de mirarme por un rato mientras yo los veía fijamente por la borda como un lunático, se veían como decidiendo qué hacer conmigo. Unas palabras educadas en Esperanto, y algunos movimientos locos del remo y ya estaba alejándome de la costa. Así que supongo que esopudo haber acabado de manera diferente.

Pero al poco tiempo ya no había lago, ni montañas, ni bote, y si hubiera caído en el agua estoy bastante seguro de que no habría habido nadie para sacarme de allí. Por las siguientes horas, mi mente se convirtió en un perfecto instrumento de autotortura. Lo que quedó fue un continuo y aplastante terror para el cual no tengo palabras.

Estos encuentros sacan algo de ti. Incluso si drogas como el LSD son completamente seguras, el potencial de tener una extremadamente desagradable y desestabilizadora experiencia representa un riesgo. Yo creo que mis buenos viajes me afectaron positivamente por semanas y meses, y que mis malos viajes me afectaron de forma negativa. Debido a estas posibilidades en cierta forma azarosas, uno puede sólo recomendar precaución.

Mientras la meditación puede abrir la mente a un rango similar de estados concientes, éstos son menos azarosos. Si el LSD es como ser metido en un cohete, aprender a meditar es como levantar suavemente la vela de un barco. Si, es posible, incluso con guías, llegar a algún lugar terrorífico, y hay personas que probablemente no deban pasar grandes periodos de práctica intensiva. Pero el efecto general de la medicación entrenada es como meterse cuidadosamente dentro de la propia piel, sufriendo menos, en vez de más.

Como planteaba en El fin de la fe, encuentro la mayoría de las experiencias psicodélicas como potencialmente malinterpretables. Los psicodélicos no garantizan la sabiduría. Únicamente garantizan más contenido. Y las experiencias visionarias, consideradas en su totalidad, me parecen éticamente neutrales. Por lo cual, me parece que el éxtasis psicodélico debe de ser dirigido hacia nuestro bienestar personal y común según otro principio. Como Daniel Pinchbeck señaló en su muy entretenido libro Breaking Open the Head el hecho de que tanto los mayas como los aztecas usaran psicodélicos mientras al mismo tiempo practicaran con entusiasmo el sacrificio humano hacen que cualquier liga idealizada entre el uso de plantas chamánicas e iluminación colectiva suenen terriblemente ingenuas.

Como discutiré en ensayos futuros, la forma de trascendencia que parece enlazar directamente con el comportamiento ético y el bienestar humano es la trascendencia de la “egoidad” en medio de la conciencia ordinaria de vigilia. Es por medio de dejar de aferrarse a los contenidos de la conciencia, a nuestros pensamientos, humores, deseos, etc., que progresamos. Dicho proyecto no implica, en principio, que experimentemos más contenidos. [5] La libertad del yo que es a la vez el objetivo y fundamento de la vida "espiritual" es coincidente con la percepción normal y la cognición, sin embargo, admitámoslo, esto puede ser difícil de realizar.

El poder de los psicodélicos, sin embargo, es que en ocasiones revelan, en el lapso de unas pocas horas, profundos sentimientos de respeto y entendimiento que nos podría llevar toda una vida aprender. Como suele ser el caso, William James lo dijo tan bien como las palabras lo pueden permitir [6] :

“Una conclusión llegó a mi mente en ese momento, y mi impresión sobre su verdad ha permanecido inamovible desde entonces. Es que nuestra conciencia despierta normal, nuestra conciencia racional como la llaman, no es más que un tipo especial de conciencia, mientras que al lado de ella, separadas por delgadas y transparentes capas, yacen formas potenciales de conciencia totalmente distintas. Podemos ir por la vida sin sospechar de su existencia; pero apliquemos el estímulo adecuado y en un momento ellas aparecerán en toda su plenitud, tipos definidos de mentalidad que probablemente en algún lugar tienen su campo de aplicación y adaptación. Ninguna explicación del universo en su totalidad puede ser final, lo que deja a estas otras formas de conciencia bastante inexploradas. La cuestión es cómo abordarlas –pues son tan discontinuas de la conciencia normal-. Sin embargo, ellas pueden determinar actitudes aunque no proporcionar fórmulas, pueden abrir regiones pero no dar mapas. En cualquier caso, prohíben un cierre prematuro de nuestras cuentas con la realidad.(The Varieties of Religious Experience, p. 388)


NOTAS:

1. Vasta literatura ahora sugiere que el MDMA daña las neuronas productoras de serotonina y reduce los niveles de serotonina en el cerebro. Aquí está la punta del iceberg: 12345 y 6.

2. ¿Qué es moderación? Digamos que nunca he conocido a una persona que fuma marihuana todos los días de quien yo pensara que no se beneficiaría de fumar menos (y nunca he conocido a alguien que nunca la ha probado quien yo pensara que no se beneficiaría de hacerlo).

3. El fisicalismo, en contraste, puede ser fácilmente falsable. Si la ciencia alguna vez estableciera la existencia de fantasmas, o de la reencarnación, u otro fenómeno que pueda ubicar a la mente humana (o alguna parte de ella) fuera del cerebro, el fisicalismo moriría. El hecho de que los dualistas sean incapaces de decir qué contaría como evidencia contra sus puntos de vista hacen a esta vieja posición filosófica muy difícil de distinguir de la fe religiosa.

4. Terence McKenna es una persona que me arrepiento de no haber conocido. Desafortunadamente, él murió de cancer cerebral en el 2000, a los 53 años. Vale la pena leer sus libros, pero él era, sobre todo, un gran orador. Es cierto que su elocuencia a veces lo conducía a adoptar posturas que solo pueden ser descritas (caritativamente) como “locuras”, pero el hombre era indudablemente brillante y siempre vale la pena escucharlo.

5. Tengo que decir, sin embargo, que hay experiencias psicodélicas que no he tenido que parecen llevar a un mensaje diferente. Hay algunos que en vez de ser estados en los cuales las fronteras del “yo” se disuelvan, algunas personas han tenido experiencias en las que el “yo”, de alguna forma, parece ser transportado hacia otro lado. Este fenómeno es muy común en drogas como el DMT y puede llevar a sus iniciados a algunas conclusiones muy sorprendentes sobre la naturaleza de la realidad. Más que ningún otro, Terence McKenna fue influyente en destacar la fenomenología del DMT.

El DMT es único en todos los psicodélicos por varias razones. Todos los que lo han probado parecen estar de acuerdo en que es el alucinógeno más potente disponible (no en términos de la cantidad requerida para una dosis útil, sino en términos de sus efectos). Es también, paradójicamente, corto en duración. Mientras los efectos del LSD pueden durar diez horas, el trance de DMT tarda en aparecer en menos de un minuto y dura unos diez. Una de las razones para dicha empinada farmacocinética parece ser porque este componente ya existe en el cerebro humano y es rápidamente metabolizado por Monoamino-oxidasa. DMT está en la misma clase química que la psilocibina y los transmisores de serotonina (pero, además de tener afinidad por los receptores 5-HT2A, ha sido mostrado que se enlaza en el receptor sigma-1 y modula los canales de sodio) Su función en el cuerpo humano continúa siendo un misterio. Entre los muchos misterios e insultos presentados por el DMT, ofrece una burla final a nuestras leyes contra las drogas: No sólo hemos criminalizado sustancias naturales como el cannabis, hemos criminalizado también uno de nuestros propios neurotransmisores.

Muchos usuarios de DMT han reportado haber sido empujados, bajo su influencia, a una realidad adyacente donde se encuentran con seres alienígenas que parecen empeñados en compartir información y demostrar el uso de tecnologías inescrutables intentar. La convergencia de cientos de reportes similares, algunos de usuarios primerizos de la droga que no sabían qué efectos esperar, es ciertamente interesante. Es tambien importante notar que estas tomas son casi siempre libres de cualquier imaginario religioso. Parece más probable encontrarse con extraterrestres o elfos en DMT que con los tradicionales santos o ángeles. Como yo nunca he probado el DMT y no he tenido nunca una experiencia del tipo que sus usuarios describen, no sé qué hacer con esta información.

6. Por supuesto, James reportó su experiencia con óxido nitroso, el cual es un anestésico. Otros anestésicos, como el clorhidrato de ketamina y el clorhidrato de fenciclidina (PCP), tienen efectos similares en el humor y la cognición a dosis menores, sin embargo, hay muchas diferencias entre estas drogas y los psicodélicos clásicos, -por ejemplo, altas dosis de éstos últimos no generan anestesia general.


Lecturas recomendadas:

Huxley, A. The Doors of Perception and Heaven and Hell.

McKenna, T. Food of the Gods: The Search for the Original Tree of Knowledge A Radical History of Plants, Drugs, and Human Evolution.

McKenna, T. The Archaic Revival: Speculations on Psychedelic Mushrooms, the Amazon, Virtual Reality, UFOs, Evolution, Shamanism, the Rebirth of the Goddess, and the End of History.

McKenna, T. True Hallucinations: Being an Account of the Author's Extraordinary Adventures in the Devil's Paradise.

Pinchbeck, D. Breaking Open the Head: A Psychedelic Journey into the Heart of Contemporary Shamanism.

Stevens, J. Storming Heaven: LSD and the American Dream.

Ratsch, C. The Encyclopedia of Psychoactive Plants: Ethnopharmacology and Its Applications.

Ott, J. Pharmacotheon: Entheogenic Drugs, Their Plant Sources and History.

Strassman, R. DMT: The Spirit Molecule: A Doctor's Revolutionary Research into the Biology of Near-Death and Mystical Experiences.

sábado, 7 de julio de 2012

Lo que no nos dicen los relativistas culturales (2)- ¿Dónde están las mujeres?


A los relativistas culturales les encanta decir que algunos queremos "imponer" el bien, y que cuando decimos, por ejemplo, que las mujeres de los países islámicos deberían ser tratadas de una manera diferente, lo único que estamos buscando es la imposición de nuestros valores que no serían "válidos" para esa otra cultura. Es decir, los relativistas, por no "imponer" el bien, terminan justificando el mal y el mantenimiento de condiciones paupérrimas de existencia, típico conservadurismo del siglo XXI, típicos reaccionarios vestidos de progresistas.
 Recordé todo esa palabrería para defender lo indefendible cuando vi este video, registrado en la convención mundial de ateos en Australia, en él vemos como, mientras el grupo de musulmanes no hace más que pedir el infierno para el ya fallecido intelectual Christopher Hitchens y la controvertida crítica del Islam Ayaan Hirsi Ali, los ateos hacen una pregunta sensata, que los relativistas culturales, al parecer, nunca se hacen : ¿Dónde están las mujeres?



sábado, 16 de junio de 2012

Reto ateo

El blog cristiano The Bittersweet End ha publicado 10 preguntas para hacerle a un ateo y lo ha llamado el Reto Ateo.

He aquí mis respuestas: 


1. Si no hay Dios, ¿entonces no hay ninguna medida o norma para la moralidad? Entonces, ¿qué va a definir a la moral?
Aunque las religiones siempre tienen un sistema moral, es falso que esta sea absolutamente necesaria para que la moralidad exista. De hecho, basta con observar que a través de la historia los códigos morales han ido cambiando, para comprender que religión y moral no son lo mismo. Así pues, los seres humanos, tanto para asuntos colectivos como individuales, podríamos formular y corregir nuestros códigos de acuerdo con sus ventajas y perjuicios.

2. Si no hay Dios, entonces no hay sentido ni propósito de la vida, así que ¿nada tiene sentido ya que no hay Dios? Entonces, ¿cuál es el propósito de vivir? Sin Dios, ¿el ateo no tiene un propósito?
No habría propósito de la vida para quienes piensan que éste es establecido por un dios, los demás, como siempre, trataremos de trabajar por nuestros propios objetivos, seguramente cambiando y/o corrigiendo sobre la marcha.

3. ¿Es usted un defensor del Nuevo Ateísmo y el darwinismo? Si es así, la forma más extrema y lógica del darwinismo es la eugenesia, la supervivencia del más apto. ¿Apoyaría usted esto? ¿Por qué o por qué no?

Sí, soy un ateo militante, sobretodo en pro de la desestigmatización del ateísmo y  la promoción del laicismo. Por otra parte, también soy defensor del darwinismo (aunque me desagrade este nombre) por ser una teoría científica bien sustentada, aunque obviamente imperfecta. La extrapolación de la biología evolutiva a la eugenesia, no es más que una mala interpretación, hecha por personas de diferentes matices ideológicos. Vaya sorpresa que suelan esgrimir este argumento justamente los cristianos, a pesar de estar embadurnados de nazismo hasta la coronilla.


4. Si somos antepasados/descendientes de monos, entonces ¿por qué no hay fósiles de transición o especies para apoyar esta teoría?
 Los monos actuales y los humanos tenemos un ancestro en común. Es difícil hallar esos ancestros en común, ya que la paleontología no es tan sencilla y no pueden encontrarse fósiles de todas las especies que han existido. Sin embargo, tanto para nuestra especie , como para otros linajes evolutivos, hemos hallado evidencia de esos posibles ancestros en común que nos han ayudado a dilucidar la historia de la vida en el planeta. Por otra parte...¿No ven Futurama?


5. ¿Cree usted en la naturaleza humana? ¿Está en la naturaleza humana creer en Dios? Si es así, ¿por qué ir contra la naturaleza humana y no creer en Dios?
Los humanos somos una especie más de las muchas que han habitado y habitan aún este planeta. Como toda especie, tenemos ciertas características que nos definen y que nos otorgan un espectro de posibilidades o potencialidades. En este caso, por ejemplo, ¿cómo se podría tachar de "antinatural" la no creencia en dios, viendo que se presenta, aquí, en la realidad? Considero entonces que al verlo como una potencialidad, como una posibilidad, ese "ir contra la naturaleza humana" se desvanece, y así se podrían desvanecer también ciertas dicotomías respecto a este tema como la existente entre altruismo y egoísmo.

6. ¿Puede algo venir de la nada? ¿No viola eso la primera ley de la termodinámica?

A primera vista ésto puede sonar paradojico, pero es una idea cada vez más común entre los físicos. Por otro lado, la visión religiosa de esta pregunta asume sin evidencia que algo , el presunto dios, sí salió de la nada, pero ponen el grito en el cielo cuando un científico lo dice arguyendo que es absurdo que algo salga de la nada. Es decir, las personas religiosas que usan este argumento abandonan la premisa lógica que dice "que nada podría salir de la nada" al llegar a su dios. Oh, gente que abandona la lógica por conveniencia, no sé por qué no me parece extraño. 

7. Parece que una sociedad de ateos es inmoral y auto-destructiva. ¿Por qué querría alguien una sociedad sin Dios? Simplemente mira nuestros ejemplos, Corea del Norte, la China maoísta, Stalin, y Pol Pot.
 Esa apariencia es bastante engañosa, al igual que los ejemplos elegidos para soportarla. El mal generado por los ejemplos elegidos no viene del ateísmo, sino de un dogma ideológico que puede contenerlo o no en diferentes medidas. Igual, nadie está buscando una sociedad atea, sino, una sociedad laica. Obviamente el laicismo le hace perder terreno a las religiones dominantes, y es eso lo que de verdad les preocupa a tantos. 


8. Si fueras a morir, y estuvieras frente a Dios. Y él se preparara para juzgarte, ¿Cuál sería tu reacción o pensamientos? ¿Qué motivo le darías para que no te juzgue duramente?
Decirle que es irritantemente contradictorio. Y sí es como lo pintan, pues qué motivos le voy a dar, sus estándares morales me parecerían absurdos.


9. ¿Qué te convencería de que el ateísmo se equivoca? ¿Y que el cristianismo es correcto?

Pruebas científicas detalladas de la existencia de un dios, primero, y luego del dios cristiano. Sin embargo, el dios cristiano está tan lleno de contradicciones que no podría, por lógica básica, tener las características que sus fans desearían y que han repetido y modificado a conveniencia durante siglos.

10. ¿Por qué eres ateo? ¿Por qué no crees en Dios? ¿Por qué rechazas a Dios? (Puedes ser tan detallado como desees.)
Porque no existe la evidencia necesaria para eso. Rechazo las ideas religiosas que pueden generar y promover la violación de los derechos de los demás, y rechazo la idea de dios de manera personal, ya que además de carente de evidencia, me parece inservible.

jueves, 7 de junio de 2012

La visión de Carl Sagan sobre el cannabis

El debate alrededor de las drogas está infestado de contradicciones, confusiones y tabúes, siendo esta una de las razones por las que no se ha logrado avanzar en la consecución de una visión del asunto más racional y elocuente.  Por ejemplo, en pocas ocasiones se reconoce la potencialidad de algunas drogas como el cannabis y la psilocibina como herramientas para la creatividad y la sensibilidad, y se suele terminar todo alegato sobre el tema simplemente demonizando su consumo. Y es que aún no logra entenderse cómo, siendo legales tantas otras drogas, se persigue y castiga por simples caprichos históricos e ignorancia, el uso responsable de otras que incluso producen menos perjuicios, tanto a nivel individual como social. 

Por eso me parece tan importante este texto, que ofrece la visión - en este caso sobre la marihuana- que tuvo alguien como Carl Sagan y que nos permite entrever cómo podría avanzarse en la elucidación del camino que nos conduzca a una mejor comprensión de los efectos  fisiológicos, psicológicos y sociales de las drogas, y de allí, a una visión social diferente  del asunto, que eliminando argumentativamente  las tergiversaciones y ridiculeces que se han colado en el debate, nos ayude en nuestra búsqueda por una mejor convivencia.

El sr. X 
Por Carl Sagan 



Todo comenzó unos diez años atrás. Había alcanzado un período de mi vida considerablemente mas relajado - una época en que había llegado a sentir que había más en la vida que ciencia, una época de despertar de mi conciencia social y mi amabilidad, una época en que estaba abierto a nuevas experiencias. Me había hecho amigo de un grupo de personas que ocasionalmente fumaba cannabis, irregularmente, pero con evidente placer. Al principio yo no deseaba participar, pero la aparente euforia que producía el cannabis y el hecho de que no había adicción fisiológica a la planta, eventualmente me convencieron de probar. Mis experiencias iniciales fueron completamente frustrantes; no había ningún efecto, y comencé a considerar una variedad de hipótesis sobre que el cannabis sería un placebo que funcionaba por expectativas e hiperventilación más que por química. Después de unos cinco o seis intentos infructuosos, sin embargo, ocurrió. Estaba acostado de espaldas en la sala de estar de un amigo examinando ociosamente el patrón de sombras proyectado en el techo por una planta (¡no era cannabis!). De pronto noté que estaba examinando una intrincadamente detallada miniatura de un Volkswagen, claramente delineado por las sombras. Estaba muy escéptico ante esta percepción, e intenté encontrar inconsistencias entre los Volkswagens y lo que había visto en el techo. Pero todo estaba allí, incluyendo llantas, patente, cromo, y hasta la pequeña manija usada para abrir el baúl. Cuando cerré mis ojos, me sorprendí de encontrar que había una película ocurriendo en el interior de mis párpados. Destello . . . una simple escena campestre con una cabaña roja, un cielo azul, nubes blancas, camino amarillo avanzando sobre colinas verdes al horizonte. . . Destello . . . misma escena, casa naranja, cielo marrón, nubes rojas, camino amarillo, campos violetas . . . Destello . . . Destello . . . Destello. Los destellos aparecían casi con cada latido. Cada destello traía la misma simple escena a la vista, pero cada vez con un conjunto diferente de colores . . . tonalidades exquisitamente profundas, y sorprendentemente armoniosas en su yuxtaposición. Desde entonces he fumado ocasionalmente y lo disfruté completamente. Amplifica torpes sensibilidades y produce lo que para mí son efectos aún más interesantes, como explicaré pronto.

Puedo recordar otra experiencia visual temprana con cannabis, en la cual vi la llama de una vela y descubrí en el corazón de la llama, parado con magnífica indiferencia, al caballero español con sombrero y capa que aparece en la etiqueta de la botella de jerez Sandeman. Mirar fuegos estando elevado, dicho sea de paso, especialmente a través de uno de esos caleidoscopios de prisma que refleja sus alrededores, es una experiencia extraordinariamente conmovedora y bella. 


Quiero explicar que en ningún momento creí que esas cosas 'realmente' estuvieran allí. Sabía que no había un Volkswagen en el techo y que no había un hombre salamandra Sandeman en la llama. No siento contradicción en estas experiencias. Hay una parte de mi haciendo, creando las percepciones que en la vida diaria serían bizarras; hay otra parte de mi que es una especie de observador. Casi la mitad del placer viene de la parte observadora apreciando el trabajo de la parte creadora. Sonrío, o a veces incluso río fuertemente con las imágenes en el interior de mis párpados. En este sentido, supongo que el cannabis es psicomimético, pero no encuentro nada del pánico o terror que acompaña a algunos psicóticos. Posiblemente esto se debe a que sé que es mi propio viaje, y que puedo bajar rápidamente en cuanto quiera. Mientras mis percepciones tempranas eran todas visuales, y curiosamente carecían de imágenes de seres humanos, ambas cosas cambiaron en los años siguientes. Encuentro que hoy un solo porro es suficiente para elevarme. Noto cuándo estoy elevado cerrando mis ojos y buscando los destellos. Ellos llegan mucho antes de que haya alteraciones en mi vista u otras percepciones. Supondría que es por un tema de señal-a-ruido, siendo el nivel de ruido visual muy bajo con mis ojos cerrados. Otro aspecto informativo-teórico interesante es la perseverancia –al menos en mis imágenes destelladas– de dibujos: sólo el contorno de figuras, caricaturas, no fotografías. Creo que es simplemente por un asunto de compresión de la información; sería imposible comprender el contenido total de una imagen con el contenido de información de una fotografía común, digamos 108 bits, en la fracción de segundo que ocupa un destello. Y la experiencia destello esta designada, si puedo usar esa palabra, para apreciación instantánea. El artista y visor son uno. Eso no significa que las imágenes no sean maravillosamente detalladas y complejas. Recientemente tuve una imagen en que dos personas estaban hablando, y las palabras que estaban diciendo se formaban y desaparecían en amarillo sobre sus cabezas, a casi una oración por latido. De esta manera era posible seguir la conversación. Al mismo tiempo una palabra ocasional aparecía en letras rojas entre las amarillas sobre sus cabezas, perfectamente en contexto con la conversación; pero si uno recordaba estas palabras rojas, ellas enunciaban un conjunto de frases bastante diferente, profundamente críticas de la conversación. El conjunto completo de imágenes que he esbozado aquí, con diría al menos 100 palabras amarillas y algo así como 10 palabras rojas, ocurrió en algo menos de un minuto. 

La experiencia del cannabis mejoró enormemente mi apreciación del arte, un tema que antes nunca había apreciado demasiado. La comprensión del intento del artista que conseguí estando elevado a veces se transmite a cuando estoy abajo. Esta es una de las muchas fronteras humanas que el cannabis me ha ayudado a atravesar. También ha habido algunas revelaciones relacionadas al arte –no sé si serán verdaderas o falsas, pero fue divertido formularlas. Por ejemplo, he pasado algún tiempo mirando elevado el trabajo del surrealista Belga Yves Tanguey. Algunos años después, salí de un largo baño en el Caribe y me senté exhausto en una playa formada por la erosión de un arrecife de coral cercano. Examinando ociosamente los arqueados fragmentos de coral color pastel que formaban la playa, vi frente a mí una vasta pintura de Tanguey. Quizás Tanguey visitó una playa así en su infancia. 


Una mejora muy similar en mi apreciación de la música ocurrió con el cannabis. Por primera vez he sido capaz de oír las partes separadas de una armonía tripartita y la riqueza del contrapunto. Desde entonces descubrí que los músicos profesionales pueden mantener fácilmente muchas partes separadas ocurriendo simultáneamente en sus cabezas, pero esta era la primera vez para mí. Otra vez, la experiencia de aprendizaje estando elevado se había transferido al menos en alguna medida a cuando estaba abajo. El disfrute de la comida se amplificó; aparecieron sabores y aromas que por alguna razón comúnmente parecemos estar muy ocupados para notar. Soy capaz de darle toda mi atención a la sensación. Una papa tendrá una textura, un cuerpo, y un gusto como el de otras papas, pero también mucho más. El cannabis también incrementa el disfrute del sexo –por un lado da una exquisita sensibilidad, pero por el otro lado pospone el orgasmo: en parte distrayéndome con la profusión de imágenes que pasan ante mis ojos. La duración real del orgasmo parece extenderse mucho, pero esto puede ser la experiencia usual de expansión temporal que viene al fumar cannabis. 
No me considero una persona religiosa en el sentido usual, pero en cierta medida hay un aspecto religioso en ciertas elevaciones. La sensibilidad incrementada en todas las áreas me da un sentimiento de comunión con mi entorno, tanto animado como inanimado. A veces una especie de percepción existencial del absurdo viene sobre mí y veo con horrible certeza las hipocresías y poses mías y de mis compañeros. Y otras veces, hay un sentido diferente del absurdo, una percepción juguetona y caprichosa. Ambos sentidos del absurdo pueden ser comunicados, y algunos de los elevamientos más gratificantes que he tenido han sucedido compartiendo charlas, y percepciones, y humor. El cannabis nos da una lucidez que pasamos la vida siendo entrenados para ignorar, y olvidar, y sacar de nuestras mentes. Un sentido de lo que el mundo es realmente puede ser enloquecedor; el cannabis me ha traído algunos sensaciones de lo que sería estar loco, y de cómo usamos esa palabra 'loco' para evitar pensar en cosas que son demasiado dolorosas para nosotros. En la Unión Soviética los disidentes políticos son rutinariamente internados en manicomios. El mismo estado de cosas, un poco más leve quizás, ocurre aquí: '¿escuchaste lo que dijo Lenny Bruce ayer? Debe estar loco.' Estando elevado con cannabis descubrí que hay algo dentro de esas personas que llamamos locos. 


Cuando estoy elevado puedo penetrar en el pasado, recuperar memorias infantiles, amigos, parientes, juguetes, calles, olores, sonidos, y gustos de una era desaparecida. Puedo reconstruir las cosas que ocurrieron realmente en eventos infantiles que en la época sólo habían sido entendidos por la mitad. Muchos aunque no todos mis viajes cannábicos tienen de alguna manera en sí un simbolismo significante para mí que no intentaré describir aquí, una especie de mandala insertado en la elevación. Asociar libremente a este mandala, tanto visualmente como con juegos de palabras, ha producido una matriz muy rica de revelaciones. 
Hay un mito sobre tales elevaciones: el usuario tiene una ilusión de gran revelación, pero eso no sobrevive el escrutinio de la mañana. Estoy convencido de que esto es un error, y que las devastadoras revelaciones conseguidas estando elevado son revelaciones reales; el problema principal es poner estas revelaciones en forma aceptable para el ser bastante diferente que somos cuando estamos abajo al día siguiente. Parte del trabajo más duro que he hecho alguna vez ha sido poner tales revelaciones en cassettes o por escrito. El problema es que diez ideas o imágenes aún más interesantes han tenido que perderse en el esfuerzo de grabar una. Es fácil entender por qué alguien puede pensar que es un desperdicio de esfuerzo pasar por todo ese problema para bajar el pensamiento, una especie de intrusión de la Ética Protestante. Pero como vivo casi toda mi vida abajo he hecho el esfuerzo –exitosamente, creo. Incidentalmente, encuentro que revelaciones razonablemente buenas pueden ser recordadas al día siguiente, pero sólo si se ha hecho algún esfuerzo para asentarlos de otra manera. Si escribo la revelación o se la digo a alguien, entonces puedo recordarlo sin asistencia a la mañana siguiente; pero si solamente me digo a mi mismo que debo hacer un esfuerzo por recordarlo, nunca lo hago. 


Encuentro que la mayoría de las revelaciones que consigo estando elevado son en asuntos sociales, un área de escolaridad creativa muy diferente de aquel por el que se me conoce generalmente. Puedo recordar una ocasión, tomando un baño con mi mujer estando elevado, en el cual tuve una idea sobre los orígenes y los aspectos inválidos del racismo en términos de curvas de distribución gaussiana. Era un punto obvio en un sentido, pero del que raramente se habla. Dibujé las curvas con jabón en la pared de la ducha, y fui a escribir la idea. Una idea llevó a la otra, y al final de casi una hora de trabajo extremadamente duro encontré que había escrito once ensayos cortos en un amplio rango de temas sociales, políticos, filosóficos, y de biología humana. Por problemas de espacio, no puedo entrar en los detalles de estos ensayos, pero por todos los signos externos, como la reacción pública y el comentario de expertos, ellos parecen contener revelaciones válidas. Los he usado en discursos a egresados universitarios, lecturas públicas, y en mis libros. Pero déjenme intentar al menos dar el sabor de una revelación de ese tipo y sus acompañamientos. Una noche, elevado en cannabis, estaba sumergido en mi niñez, un pequeño auto-análisis, y haciendo lo que me parecía un muy buen progreso. Entonces paré y pensé cuán extraordinario era que Sigmund Freud, sin asistencia de drogas, haya sido capaz de alcanzar su propio auto-análisis considerable. Pero entonces me golpeó como un trueno que eso estaba mal, que Freud había pasado la década anterior a su auto-análisis como un experimentador y un proselitista de la cocaína; y me pareció muy aparente que las revelaciones psicológicas genuinas que Feud trajo al mundo eran al menos en parte derivadas de su experiencia con esta droga. No tengo idea si esto será realmente verdad, o si los historiadores de Freud estarían de acuerdo con esta interpretación, o incluso si semejante idea ha sido publicada en el pasado, pero es una hipótesis interesante y una que pasa el primer escrutinio en el mundo de los abajos. 
Recuerdo la noche que repentinamente comprendí a qué se parecía estar loco, o noches en que mis sentimientos y percepciones eran de una naturaleza religiosa. Tuve un sentido muy preciso de que estos sentimientos y percepciones, escritos casualmente, no pasarían el usual escrutinio crítico que es mi capital en juego como científico. Si encuentro en la mañana un mensaje de mi mismo la noche anterior informándome que hay un mundo alrededor de nosotros que apenas sentimos, o que podemos volvernos uno con el universo, o aún que ciertos políticos son hombres desesperadamente asustados, puedo tender a descreer; pero cuando estoy elevado sé de este descreimiento. Así tengo un cassette en el cuál me exhorto a mí mismo a tomar semejantes afirmaciones seriamente. Digo '¡Escuchá atentamente, vos hijoputa de la mañana! ¡Esto es real!' Intento mostrar que mi mente está funcionando con claridad; Rememoro el nombre de un conocido de secundaria en el que no he pensado ni una vez en treinta años; Describo el color, tipografía, y formato de un libro en otro cuarto y estas memorias sí pasan el escrutinio crítico de la mañana. Estoy convencido de que hay niveles de percepción genuinos y válidos disponibles con el cannabis (y probablemente con otras drogas) que no están, por los defectos de nuestra sociedad y de nuestro sistema educativo, disponibles para nosotros sin tales drogas. Semejante afirmación aplica no sólo al auto-conocimiento y a las búsquedas intelectuales, si no también a las percepciones sobre la gente real, una sensibilidad vástamente incrementada a las expresiones faciales, entonaciones, y elecciones de palabras que a veces constituye un reporte tan cercano que es como si dos personas leyeran mutuamente sus mentes. 
Pero yo no soy ni artista ni músico. ¿Qué hay de mi propio trabajo científico? Aunque encuentro una inclinación curiosa a no pensar en mis preocupaciones profesionales estando elevado –las atractivas aventuras intelectuales siempre parecen estar en cualquier otra área– he hecho un esfuerzo consciente por pensar en algunos problemas actuales de mi campo particularmente difíciles estando elevado. Funciona, al menos hasta cierto punto. Encuentro que puedo poner a funcionar, por ejemplo, un rango de hechos relevantes experimentales que parecen ser mutuamente inconsistentes. Hasta aquí, bien. Al menos la rememoración funciona. Después al tratar de concebir una forma de reconciliar los hechos disparatados, fui capaz de llegar a una posibilidad muy bizarra, una que estoy seguro que nunca hubiera pensado abajo. He escrito un ensayo que menciona esta idea a la pasada. Creo que es muy poco probable que sea verdadera, pero tiene consecuencias que son comprobables experimentalmente, que es la marca de una teoría aceptable. 


He mencionado que en la experiencia cannábica hay una parte de tu mente que permanece como desapasionado observador, que es capaz de sacarte de un apuro si es necesario. En un par de ocasiones he sido forzado a conducir en tráfico pesado estando elevado. Lo he logrado sin ninguna dificultad, aunque tuve algunos pensamientos sobre el maravilloso color rojo frutilla de las luces del tráfico. Encontré que luego de conducir no estoy para nada elevado. No hay destellos en el interior de mis párpados. Si estás elevado y tu hijo está llamando, podés responderle con tanta capacidad como lo hacés habitualmente. No fomento conducir elevado en cannabis, pero puedo decir por experiencia personal que ciertamente puede hacerse. Mi elevación es siempre reflectiva, pacífica, intelectualmente excitante, y sociable, a diferencia de la mayoría de elevaciones del alcohol, y nunca hay resaca. A través de los años encontré que cantidades de cannabis levemente menores eran suficientes para producir el mismo grado de elevación, y recientemente descubrí en un teatro que podía elevarme simplemente inhalando el humo de cannabis que se filtraba en el teatro. Hay un aspecto auto-graduable del cannabis muy agradable. Cada pitada es una dosis muy pequeña; la demora de tiempo entre inhalar una pitada y sentir su efecto es pequeña; y no hay deseo de más después que la elevación está allí. Creo que la proporción, R, del tiempo para sentir la dosis tomada al tiempo necesario para tomar una dosis excesiva es una magnitud importante. R es muy grande para LSD (que nunca he tomado) y razonablemente corto para el cannabis. Pequeños valores de R deben ser una medida de la seguridad de las drogas psicodélicas. Cuando el cannabis se legalice, espero ver que su proporción sea uno de los parámetros impresos en el paquete. Quisiera que esa época no esté muy lejana; la ilegalidad del cannabis es horrible, un impedimento a la completa utilización de una droga que ayuda a producir la serenidad y revelación, sensibilidad y camaradería que necesitamos tan desesperadamente en este mundo cada vez más loco y peligroso. 

domingo, 3 de junio de 2012

Debate por el ateísmo en Colombia (2010)

Como muchos recordarán, en los debates por la presidencia de Colombia para el año 2010, que al final dejó a Juan Manuel Santos como ganador, éste, cínicamente , utilizó el presunto y después desmentido ateísmo de su principal contendor, Antanas Mockus, como ataque político. Dicha situación generó un pequeño debate en el país, sobre la importancia  de la postura frente a la religión de una persona que quiere aspirar a cargos públicos , y más aún a un cargo de tanta relevancia como la presidencia. Pues bien, como una de las manifestaciones de dicho debate, el Canal Capital, en su programa Veredicto,  organizó un debate en torno a este tema invitando como participantes principales a Felipe Zuleta y José Galat, además de otras personas invitadas por ellos para ayudarlos en su argumentación, como Fabian Sanabria, con el que suelo estar de acuerdo en el tema religioso, pero del que me desagrada y confunde su jerga posmodernista.

Aunque en principio el ejercicio estaba dirigido a discutir la validez del ateísmo en el contexto político de un país presuntamente laico, la discusión pronto se tornó en un debate típico entre ateos y creyentes. Es un documento valioso para apreciar la altura de un debate de importancia en un país como el nuestro, y para observar los diferentes argumentos que suelen esgrimirse a favor o en contra de cualquiera de las posturas. A mí, por ejemplo, me sirvió para confirmar la vacuidad de la argumentación de José Galat así como de su retórica maniquea, e incluso me mostró como uno de los malentendidos recientes de la física, con el malogrado nombre de "partícula de Dios", puede seguir colándose en el público general debido a la mala divulgación y a la falta de claridad del reconocido científico colombiano Jorge Arias de Greiff (para ser justos, diría que los presentes no entendieron en realidad lo que quiso decir y lo tergiversaron, aunque igual me parece bastante criticable su manera de presentarlo).

Aquí les dejó entonces, para quienes no hayan tenido la oprtunidad de verlo, la primera parte del debate que pueden continuar viendo desde Youtube.