domingo, 11 de mayo de 2014

Antonio Escohotado :el fracaso de las cruzadas y la sobria ebriedad


El filósofo español Antonio Escohotado estuvo hace unos días en Colombia, principalmente en la Feria del Libro de Bogotá presentando su más reciente obra Los enemigos del comercio. Afortunadamente, el célebre autor de la ya clásica Historia general de las drogas (1989) , también pasó unas horas en Medellín donde dictó una pequeña cátedra en el teatro principal de la Universidad de Antioquia. 


Con su humor recurrente y su elocuencia, Escohotado defendió una vez más lo que viene defendiendo desde hace décadas: el fracaso de la guerra contra las drogas, que según él, fue claro desde sus inicios y apenas ahora gran parte del mundo se ha venido dando cuenta del error. Escohotado deja claro que en la historia ha habido varios intentos de cruzada contra las drogas, citando como ejemplo la cruzada contra las brujas, que según él y algunos otros intelectuales, también estaba relacionada con el tema de las drogas, ya que presuntamente las personas acusadas de este delito eran en cierta medida guardianes de la farmacopea antigua y usaban en diferentes rituales y ocasiones algunas drogas que las hacían volar, reír a carcajadas, o follar en su mente con sus príncipes azules. Yendo a algunos de los detalles, cuenta en su libro como la referencia a la escoba en la brujería se explica por el hecho de que algunas mujeres introducían en sus vaginas preparados de solanáceas que luego las hacían delirar. En este orden de ideas, la cruzada del siglo XX, que iniciaría con la Narcotic Act de 1914 y continuaría con la Convención Internacional sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, sería tan solo el más reciente intento por acabar o al menos mitigar el consumo y libre circulación de drogas, sumándose así a una historia de fracasos.

Escohotado dedica su media hora de charla a revisar rápidamente la relación entre los humanos y las drogas, pasando a vuelo de pájaro por Mesopotamia, Grecia, Roma y sus opiómanos emperadores, la Edad Media con sus cruzadas e inquisiciones, el Renacimiento y la Ilustración con su renovado interés por las drogas como vehículo del pensamiento y la creatividad, además de como medicinas potenciales, y terminando con el siglo XX haciendo hincapié en las fechas anteriormente mencionadas: 1914 y 1971. Todo este repaso histórico es usado para justificar su afirmación principal: la guerra ha fallado y ésto lo confirman ciertas cosas como el creciente aumento de la venta, el interés y el consumo, así como la disminución en los fondos internacionales para el asunto y el hecho de que muchos países alrededor del mundo estén apoyando ahora un enfoque más fundado en la salud pública que en la represión. Sus argumentos se vieron reforzados esta misma semana cuando un informe de la London School of Economics,  tutulado "Acabar la guerra contra las drogas" firmado por el viceprimerministro británico Nick Clegg, el ministro de Salud de Colombia Alejandro Gaviria, cinco premios Nobel de Economía, entre otras personalidades, piden lo mismo que Escohotado y miles de usuarios de drogas y defensores de la libertad en el planeta, terminar con una supuesta solución que solo ha agrandado los problemas existentes  e incluso creado algunos nuevos, el informe lo dice así en su prólogo : “La insistencia en la estrategia militar y policial de la 'guerra contra las drogas' mundial ha generado muchos resultados negativos y daños colaterales. Estos incluyen encarcelaciones masivas en los Estados Unidos, políticas altamente represivas en Asia, niveles incontrolables de corrupción y desestabilización política en Afganistán y África Occidental, violencia sistemática en América Latina, epidemias de VIH en Rusia y continuas violaciones de los derechos humanos alrededor del mundo”, aunque es evidente que todos estos efectos están presentes en todos los lugares mencionados, como señalaría luego Antonio Caballero.

Aceptado el error (aunque no por todos los actores), el debate mundial ahora se enfoca en su posible enmienda. Escohotado, por un lado, apoyado en personalidades como Thomas Zsaz, aboga por volver a donde se estaba antes de la guerra, al mundo donde las drogas no estaban siquiera reguladas, otros, como muchos de los firmantes del informe británico propugnan por la idea de la visión sanitaria del problema y por el enfoque de reducción de daños, punto de vista duramente criticado por el filósofo español al responder a la pregunta de uno de los asistentes: "!Déjate de películas, esa es la verdadera reducción de daños!" aseveró el polémico filósofo. Y es que, aunque muchos lo sigan acusando de una inexistente "apología de las drogas", Escohotado siempre ha hablado de la importancia de la responsabilidad personal de cara a obtener la libertad, y  en su perspectiva los estados no tienen por qué convertirse en padres ultraprotectores  sino tan solo brindar  a sus ciudadanos una información pertinente para ayudarlos a decidir, cosa bastante lejana de lo que en realidad ha sucedido: " Una libertad no idéntica a la responsabilidad es una memez, es un no concepto", dijo algo exaltado el liberal escritor.

En toda su conversación resaltó el papel de la responsabilidad, cuya ausencia causa que muchos conviertan las drogas en su chivo expiatorio preferido, invitó a los supuestos expertos en drogas a conocerlas más a fondo, incluso probando algunas, habló maravillas de Albert Hoffman y Alexander Shulgin, a quienes se refirió como "los dos grandes genios bioquímicos del siglo XX", debido principalmente  a ser los creadores o descubridores de algunas de las drogas de viaje más usadas en dicho siglo : la LSD, la psilocibina y el MDMA. Escohotado defiende una visión poco popular en nuestro país, la que dice que en sociedad podemos domar a las drogas y aún más, podemos usarlas para conocernos, para adentrarnos en los rincones de nuestras personalidades y entendernos mejor, visión que también ha sido defendida por eminentes filósofos y científicos como Aldous Huxley, Carl Sagan, Sam Harris, y el mismo Albert Hoffman, entre muchos otros. Escohotado habla sin pudor de su gusto por las drogas de viaje, de sus experiencias con el yagé, con la LSD, con la yerba, y nos invita a su vez a no dejarnos llevar por la mala propaganda, a responsabilizarnos por nuestras acciones e incluso a acercarnos con cuidado a la ebriedad, dejando siempre en claro que la ebriedad no es siempre ebria, que se puede alcanzar lo que el llama "la sobria ebriedad". 

Podemos defender entonces lo que Zsaz llama "nuestro derecho a las drogas", derecho que implica nuestro derecho a conocernos mejor, a descubrir nuestros límites y capacidades, a pasearnos por nuestras conciencias, o simplemente a recrearnos y divertirnos, pero todo esto sin necesidad de perder los faros de nuestras vidas.  Diría entonces que, con la suficiente información y curiosidad, podemos cumplir con la sugerencia de Escohotado: "hay que tener una actitud de debida mesura ante los dones de la ebriedad". 





domingo, 4 de mayo de 2014

La marcha más lenta del mundo

Enlace permanente de imagen incrustadaEste sábado 3 de mayo, en más de 300 ciudades alrededor del mundo, se llevó a cabo, por un año más, la ya tradicional marcha por la legalización de la marihuana. En Medellín, probablemente la ciudad con más consumidores en Colombia y con más propuestas de debate sobre el tema, y desde donde se lideran estas acciones en el país,  fue todo un éxito, con una jornada que  afortunadamente no se vio opacada por la lluvia como en años anteriores.

¿Y qué es lo que pide ese montón de gente que camina lentamente por las calles mientras consume marihuana en varias presentaciones? ¿Qué es lo que hace que gente de todos los colores, estratos, edades y ocupaciones caminen juntos durante horas un sábado en la tarde? Son varios los objetivos que estas actividades persiguen, siendo el principal, obviamente, luchar contra la prohibición de las drogas, señalar sus fallas, sus contradicciones, sus múltiples erratas. Ya se ha convertido casi en un lugar común defender la legalización, en especial de la yerba, usando como argumento su bajo peligro comparado con drogas incluso legales, pero lastimosamente este lugar común no ha dado paso al sentido común (salvo en algunos pocos lugares del planeta), y seguimos sumidos en una guerra declarada por otros , cuyas consecuencias han pagado sobretodo aquellos que no la declararon ni la desearon; como suele suceder con las guerras.

La marcha en Medellín se llevó a cabo en casi total tranquilidad, sin policía cerca, con una ciudadanía que sabe bien que no se puede esconder la cantidad de consumidores que en ella habitan, y que por esto mismo se ha alejado relativamente de los ridículas etiquetas que suelen pesar sobre ellos. La policía recomendó incluso no llevar más de 20 gramos (dosis personal) a la actividad, lo que significa tácitamente que estaban diciendo "Tranquilos, fumen, eso está permitido" y es que de facto, el consumo ya es legal en Colombia, por lo que no se entiende como se siguen despilfarrando enormes cantidades de dinero y esfuerzo en una batalla que ya se dio por perdida. ¿Será que somos incapaces de sacar los frutos que la oportunidad nos pide aprovechar? ¿Será que no somos capaces de regularla, de hacer un proceso similar al uruguayo? ¿Será que no podríamos aprovechar los gigantescos beneficios fiscales que la regulación traería para brindar una mejor información, prevención y tratamiento a los usuarios de drogas? ¿Será que preferirán, los que deciden y los que ayudamos a elegir a los que deciden, seguir repitiendo una fórmula que solo lleva al fracaso? 

Ojalá entonces que todo este escándalo, todos estos carnavales, logren sus objetivos y se siga visibilizando este problema como ha venido pasando a lo largo de los últimos años, que la calidad de los debates siga mejorando y que se pueda cambiar de paradigma hacia uno que no afecte a la mayoría y no sirva como excusa para gastar un presupuesto que no ha sido destinado a ideas bien fundadas. También es importante mencionar que en los objetivos de la actividad, además de defender el derecho a consumir por recrearse, también se hace un llamado a dejar a un lado nuestros prejuicios con esta planta y encarar objetivamente sus propiedades con miras a determinar cuáles son benéficas para la sociedad en diversos aspectos como la salud y la industria.

La de Medellín es la primera de las marchas en Colombia este año, ya que la idea se ha regado ya a otras ciudades del país, y en este mes veremos actividades similares en ciudades como  Bogotá (17 y 18 de mayo), Cali (9 de mayo), Pereira ( 10 de mayo), Ibagué (16 de mayo), entre otras.

Por último, quisiera invitar, a los que se encuentran en la ciudad de Medellín, a la conferencia del prestigioso filósofo español Antonio Escohotado, un gurú en materia de drogas, que en su ya clásico y momumental tratado Historia general de las drogas, explica el fracaso de la prohibición y cómo las drogas, aunque con prevención, pueden ser asumidas de forma positiva por la sociedad. Su conferencia se titula "¿Por qué todas las cruzadas fallan? La prohibición como ejemplo" y se llevará a cabo este lunes 5 de mayo en el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia.





martes, 25 de marzo de 2014

Richard Dawkins: ética y ciencia


Con las palabras de Michael Shermer y Juan José Sebreli, comencé a explorar la visión de una serie de 5 autores sobre la relación entre la ética y la ciencia. Para continuar con dicha serie, les quiero presentar las palabras del prestigioso zóologo y divulgador científico británico Richard Dawkins, realizando de manera magistral, como usualmente lo hace su opinión sobre cómo la ciencia puede ayudarnos a resolver muchos de los problemas que tenemos actualmente.

Lastimosamente, muchos se empeñan en separar completamente estos dos aspectos de la vida, y es mi interés que estos textos enriquezcan el debate sobre el tema, y que permitan ver a algunos como el conocimiento, aunque no puede actuar de guía moral directa, nos da indicios sobre cuál es la manera de alcanzar ciertos objetivos. Las siguientes palabras de Dawkins, aparecen en su muy buen libro El capelllán del diablo, el cual contiene un conjunto de reflexiones sobre la ciencia y otros aspectos de la vida humana como el amor y la religión (como cosa rara), además de unos fantásticos textos finales : unos sobre su paso por África y su mirada sobre ese majestuoso continente y una carta dirigida a su hija acerca de las razones para creer. Los dejo entonces con este aparte del capítulo Ciencia, genética y ética: un memo para Tony Blair:





Ya he tocado algunos problemas éticos. La ciencia no posee métodos para decidir lo que es ético. Ese es un asunto de los individuos y de la sociedad. Pero lo que sí puede hacer la ciencia es clarificar las preguntas y despejar las malas interpretaciones. Esto, habitualmente, equivale al útil estilo de argumentación del "No puedes comerte el pastel y conservarlo a la vez". Ofreceré cinco ejemplos antes de ir a una interpretación menos habitual de la frase "ciencia y ética".

La ciencia no puede decirnos si el aborto es malo, pero puede señalar que el continuo (embriológico) que, sin fisura alguna, une a un feto no consciente con un adulto consciente es análogo al continuo (evolutivo) que une a los seres humanos con otras especies. Si el continuo embriológico parece ser más continuo es solo porque el continuo evolutivo está interrumpido por el accidente de la extinción. Los principios fundamentales de la ética no deberían depender de la contingencia de la extinción. Repitiendo, la ciencia no puede decirnos si el aborto es un asesinato, pero puede advertirnos acerca de que quizás estamos siendo incoherentes al pensar que el aborto es un asesinato y la matanza de chimpancés no lo es. No puedes comerte el pastel y conservarlo a la vez.

La ciencia no puede decirnos si es malo clonar a un ser humano completo. Pero sí puede decirnos que un clon como Dolly es semejante a un gemelo univitelino, solo que con una edad diferente. Puede decirnos que, si deseamos objetar la clonación de humanos, no debemos acudir a argumentos tales como "El clon no será una persona completa" o "El clon no tendrá alma". La ciencia no puede decirnos si hay alguien que posea alma o no, pero lo que sí puede decirnos es que si los gemelos univitelinos habitualmente poseen almas, también las tendrán los clones como Dolly. No puedes comerte el pastel y conservarlo a la vez.

La ciencia no puede decirnos si la clonación de células madre con la finalidad de disponer de "repuestos" está mal. Pero sí puede desafiarnos a que expliquemos en qué difiere moralmente la clonación de células madre con algo que ha sido aceptado hace ya mucho tiempo: el cultivo de tejidos. Por décadas, el cultivo de tejidos ha constituido el principal sostén de la investigación sobre el cáncer. La famosa línea de células HeLa, que tuvo su origen en Henrietta Lacks, fallecida en 1951, se cultiva actualmente en laboratorios de todo el mundo. Un laboratorio típico, en la Universidad de California, siembra 48 litros de HeLa por día como servicio de rutina para los investigadores de la propia universidad. La producción mundial de células de HeLa debe medirse en toneladas, todo ello un inmenso clon de Henrietta Lacks, En el medio siglo que va desde el comienzo de la producción en masa, nadie parece haber opuesto objeciones al respecto. Aquellos que hoy en día promueven el cese a la investigación en células madres deben explicarnos por qué no se han opuesto al cultivo en masa de células HeLa. No puedes comerte el pastel y conservarlo a la vez.

La ciencia no puede decirnos si está mal matar a Mary para salvar a su hermana Jodie ( o si, en cambio, debería permitirse que ambas gemelas muriesen). Pero la ciencia sí puede decirnos que una placenta es un auténtico clon del bebé al cual alimenta. Es posible contar la historia de cualquier placenta como la del gemelo bebé al cual nutre, gemelo que será descartado tras haber cumplido su papel. Hemos de admitir que nadie se siente tentado de llamar Mary a su placenta, pero uno podría cuestionar igualmente la sabiduría emocional de conferir tal nombre a un gemelo siamés que no posee corazón ni pulmones y solo posee un cerebro primitivo.Y si alguien desea aducir que el asunto constituye una "pendiente resbaladiza", dejémosle pensar acerca de lo que sigue.
En 1998, un cocinero preparó en televisión un nuevo plato gastronómico: placenta humana.

  "frió vuelta y vuelta tiras de placenta con chalotes y con dos tercios de ellas hizo un puré. Flameó el resto con brandy y luego le añadió salvia y zumo de lima. La familia del bebé interesado se la comió junto con otros veinte    amigos. El padre la encontró tan deliciosa que se sirvió 14 porciones".



Todo el asunto fue presentado en los periódicos como algo parecido a una travesura. Con todo, es necesario que aquellos que se preocupan por las pendientes resbaladizas se pregunten por qué no habríamos de llamar canibalismo a tal televisivo festín. El canibalismo constituye uno de los tabúes más antiguos y profundos y los devotos del estilo de argumentación "pendiente resbaladiza" podrían muy bien preocuparse por el menor quebrantamiento de ese tabú. Sospecho que, si las autoridades del canal hubiesen sabido de ciencia lo suficiente como para comprender que una placenta es un auténtico clon del bebé la cena jamás hubiese tenido lugar, especialmente en el clímax de la discusión inspirada por la clonación de Dolly. No puedes comerte el pastel y conservarlo a la vez.

Quisiera concluir con una perspectiva bastante idiosincrásica del asunto ciencia y ética: el tratamiento ético de la propia verdad científica. Quiero sugerir que, a veces, la verdad objetiva necesita el mismo tipo de protección que actualmente brindan al individuo las leyes contra el libelo. O, al menos, deseo sugerir que podría invocarse con algo más de imaginación la Ley de Descripciones Mercantiles. Primero diré algo acerca de esto, a la luz del reciente pedido de dineros públicos del príncipe Carlos para realizar investigación en "medicinas alternativas". 

Si una empresa farmacéutica hace publicidad diciendo que sus píldoras curan el dolor de cabeza, debe poder probar, en ensayos controlados de doble ciego, que lo que cura el dolor de cabeza son, en efecto, sus píldoras. Desde luego, "doble ciego" significa que, hasta después de las pruebas, ni quienes realizan los ensayos ni los pacientes saben cuáles de estos han recibido la dosis y cuáles el control del placebo. Si las píldoras no logran pasar estas pruebas- si numerosos y esforzados intentos no permiten distinguir entre el efecto del placebo neutral y el de las píldoras- presumo que la empresa podría arriesgarse a ser demandada tomando como base la Ley de Descripciones Mercantiles.

Los remedios homeopáticos constituyen un negocio inmenso . Se los publicita como medicina eficaz de varias maneras, pero nunca se ha probado que tengan algún efecto en absoluto. Hay testimonios personales por todas partes, pero resultan inútiles como prueba a causa del notorio poder del efecto placebo. Esta es, precisamente, la razón por la cual es obligatorio que las medicinas "ortodoxas" hayan sido puestas a prueba en ensayos de doble ciego.

No quiero sugerir que todas las llamadas "medicinas alternativas" sean tan inútiles como la homeopatía. Por lo que sé, algunas de ellas pueden funcionar. Pero debe probarse que funcionan en ensayos de doble ciego- o algún diseño experimental equivalente- en los que se controle el efecto placebo. Y, si pasan la prueba, ya no habrá más razones para llamarles "alternativas". La medicina corriente, simplemente, las adoptaría. Tal como ha escrito recientemente en The independent, de modo conmovedor, el distinguido periodista John Diamond (quien, como tantos pacientes víctimas del cáncer, tuvo falsas esperanzas que fueron cruelmente alentadas por una sucesión de curanderos de gran verborrea) :

  "No hay, en realidad, medicina alternativa, solo hay medicina que funciona y medicina que no funciona... No hay una fisiología o una anatomía o un sistema nervioso alternativos, del mismo modo que no hay un plano de Londrés alternativo que pueda llevarte de Chelsea a Battersea sin cruzar el Támesis".


Pero he comenzado esta sección en términos más radicales. Deseaba extender el concepto de libelo para que incluyese las mentiras que tal vez no perjudiquen a una persona en forma particular, pero que sí hacen daño a la propia verdad. Hce unos 20 años, antes de que Dolly fuese factible, se publicó un libro en el que se afirmaba, con gran detalle, que un rico personaje de Sudamérica se había hecho clonar por un científico cuyo nombre clave era Darwin. Como obra de ciencia ficción hubiese sido intachable, pero se la vendió como hecho sólido. El autor fue demandado por el doctor Derek Bromhall, quien adujo que la obra, al citarlo, perjudicaba su reputación como científico. Mi idea es que, cualquiera fuese el perjuicio que se pueda haber ocasionado al doctor Bromhall, es mucho más importante el perjuicio ocasionado a la verdad científica.

Ese libro ya ha quedado borrado de la memoria de la gente y lo he traído a colación únicamente como ejemplo. Obviamente, mi intención es generalizar el principio a todas las deliberadas falsificaciones e interpretaciones erróneas de la verdad científica. ¿Por qué ha de ser necesario un Derek Bromhall que pruebe haber sido perjudicado antes de que podamos juzgar una obra a causa de que, sin pudor alguno, difunde mentiras acerca del universo? Como resultara obvio, no soy abogado, pero, si lo fuese, en lugar de sentir constantemente la necesidad de llevar las cosas a la cuestión de si se ha perjudicado a alguien en particular, creo que me gustaría ponerme de pie y defender a la propia verdad. Sin dudas, se me dirá - y se me convencerá de ello- que los tribunales no son el lugar apropiado para hacerlo. Con todo, en un contexto más amplio, si se me pidiera una única frase para caracterizar mi función como profesor de Comprensión Pública de la Ciencia, creo que elegiría "Abogar por la verdad desinteresada".





Interesantes reflexiones de Dawkins sobre el valor de la verdad , tanto por sí misma, como en relación con su capacidad para enseñarnos las mejores probables maneras de superar nuestros obstáculos.

  


domingo, 23 de febrero de 2014

Lo que se puede criticar

Desde hace poco más de una semana, la situación política en Venezuela parece agudizarse y poco a poco los medios nacionales, tanto los grandes como los pequeños, y los impresos como virtuales, empezaron a ocuparse, a su manera, del asunto. Mientras tanto, muchos empezamos a hablar con más frecuencia del tema y empezaron a surgir todo tipo de opiniones, unas más predecibles que otras, unas más fundamentadas que otras, unas más verosímiles que otras.

Una de las posturas que más llamó mi atención, fue la de aquellos que sostienen que los colombianos, al vivir en este país complejo y problemático, no tenemos el "derecho" o la "autoridad moral" para opinar sobre lo que pase en Venezuela. Independientemente de si en realidad se está llevando a cabo un golpe de estado o si los disidentes venezolanos están protestando con razón, quiero criticar esta postura basado en los siguientes argumentos:

1. El derecho, o autoridad moral para criticar las actuaciones políticas de individuos o gobiernos, lo tenemos los individuos, no los países. Desde que consideremos que tengamos toda la información disponible y que nos parezca interesante, importante o deseable opinar sobre algo, tenemos el derecho de hacerlo, y desde que nuestras respectivas historias de vida no nos desautoricen moralmente, tenemos también la autoridad para hacerlo. Solo a los partidos y a los grupos de fanáticos les gusta opinar en bloque y algunos, de hecho, se ven en aprietos cuando pertenecen a estos grupos y estos parecen opinar por él. Lo anterior le pasó, por ejemplo, al excelente candidato al Senado Rodolfo Arango, que ante el comunicado de su partido, el Polo democrático, por la situación en Venezuela, se vio de inmediato abordado por algunos de sus seguidores (entre esos yo), para que aclarara si su posición sobre el tema era igual a la que expresaba el comunicado. A lo que él respondió tajantemente que no, en correspondencia con sus críticas al oficialismo venezolano, que evidentemente ha cometido errores y excesos.




Foto: Patriotismo de las fronteras para afuera.2. Los individuos que sostienen que no se puede opinar sobre Venezuela al vivir en un país como este, curiosamente, suelen tener una opinión favorable sobre el proceso presuntamente revolucionario del vecino país. Lo que da visos claros, de que el problema, no es que se opine o no sobre los problemas de al lado, sino que estas opiniones no estén de acuerdo con las suyas. Lo que es aún más claro con su exacerbada y muchas veces justa protesta por lo que pasa en otros países diferentes al nuestro. ¿Cómo así que uno no puede criticar lo que pasa en otros países por vivir en Colombia? ¿Y cuándo criticamos a los gringos, a los nazis o a los israelíes qué? ¿Ahí sí? Esto parece un caso sintomático de mamertismo, de obediencia a las ideologías y de incapacidad para criticar los errores de las ideas que defendemos.



3. Hay que aceptar que es absolutamente reprochable que tipos como Pacho Santos se atrevan a celebrar las protestas venezolanas y hayan actuado como han actuado con los problemas colombianos. Lo mismo vale para aquellos medios nacionales que han tenido un despliegue desproporcionado con la actual coyuntura del país vecino, pero tuvieron tan pocas palabras para las marchas recientes en Bogotá y/o en Boyacá y los otros departamentos del paro agrario. Pero que esto sea cierto, no significa que todos los ciudadanos sean iguales a Pacho Santos, ni que todos alimentemos nuestras opiniones siguiendo ciegamente la línea editorial de RCN. Estos parecen conocer a todas las personas, y saber exactamente qué critican y que no, qué piensan sobre Colombia y el mundo entero, qué posiciones defienden, pero la verdad es que no tienen ni idea y solo están suponiendo eso por conveniencia ideológica.



4. Gran parte de la discusión se ha centrado en una comparación algo fútil: ¿qué país es más democrático que el otro? Al respecto, opino que evidentemente ningún país es totalmente democrático, que todos los que se han declarado como tal tienen fisuras y fallas, huecos y errores, aprovechados y maniáticos, pero esto sucede porque la democracia es un fin y tenerla como referencia siempre será mejor que no tener nada, así como tener la constitución de 1991 (que ya sabemos no es perfecta ni se cumple a cabalidad) es mejor que tener la de 1886. Así que, aceptando que Colombia como todos los países también tiene infinidad de problemas, algunos de ellos bastante graves, no veo el problema en que alguien critique aquello que le parece reprochable de cualquier otro país o gobierno, sin importar su corriente ideológica. Pues tiene serias fallas en su democracia tanto un país en que su presidente es chuzado, su ejército planea crear mafias contra la justicia y se atenta contra dos candidatos presidenciales, como aquel en donde el presidente dicta una orden de captura y la ejecuta el presidente de la Asamblea de Diputados, donde todos los disidentes son tratados como "fascistas" y donde los civiles están tan polarizados que han sido armados por sus propios líderes. Esto, sin embargo, no nos debería hacer pensar en retroceder, sino en buscar maneras en qué la democracia sea cada vez más deseable y posible.







domingo, 2 de febrero de 2014

Conclusiones apresuradas

Cada vez estamos más cerca de las elecciones, tanto las del Congreso, que serán el domingo 9 de marzo, como las presidenciales que serán el 25 de mayo, y cada vez este tema llena más las redes sociales, la televisión y las páginas de los periódicos, así como las ciudades con vallas y afiches de uno que otro partido (adivine cuáles) y las universidades con carteles de uno que otro partido (adivine cuáles). Y así como aumenta la publicidad, también crece el número y el fervor de los defensores de las ideas que en esos días se pondrán sobre la mesa. Unos defienden  a los suyos pensando en contratos, desde los más grandes hasta los más pequeños, otros, por su ideología o principios, otros, porque es cosa de toda la vida. Otros no defienden a nadie, y los atacan a todos, olvidando el daño que hace la generalización sin fundamento, que es casi igual al de la credulidad de las ovejas. Entre las ideas que se estarán enfrentando, ha tomado fuerza (aunque últimamente esta siendo más criticada, y fue criticada desde el inicio por algunos) la de el voto en blanco, idea que tiene como fundamento una variedad de argumentos y que de llevarse a cabo, tendría algunas buenas, pero también algunas malas consecuencias, cuestión que depende de si triunfa en las elecciones al congreso o en las presidenciales. A mí manera de ver, son mucho más perjudiciales para el futuro del país las consecuencias de su triunfo en las legislativas que en las presidenciales, ya que como se explica en este video y en el enlace anterior, los grandes perjudicados serían los partidos minoritarios que son a su vez los que realizan, relativamente, el papel de la oposición. Mientras tanto, los partidos tradicionales y los del actual presidente y ex presidente, con sus gigantescas maquinarias electorales, no tendrían problema en generar nuevas listas y quedarse con los puestos de un congreso, que como varios analistas han coincidido, es clave para el futuro del país.

Independientemente del futuro de esta iniciativa en las urnas, hay un argumento de muchos de sus defensores que he venido criticando, y es el típico "todos los candidatos son iguales". Y lo critico, insisto, no porque la opción del voto en blanco no me parezca respetable, sino porque como he podido evidenciar muchos de los que hoy lo defienden no conocen a muchos de los candidatos, y por tanto, no tienen argumentos para juzgarlos. Por el lado del congreso, es cierto que hay una buena cantidad de políticos despreciables y perversos, algunos de los cuales, como el inevitable Roberto Gerlein, viene ocupando una silla desde hace décadas solo gracias a la fuerza de su electorado de costumbre en el Caribe colombiano, y no gracias a la fuerza de sus ideas (que no la tienen), como debería ser. Él , claro, no es el único, y algunos otros como Carlos Enrique Soto , y muchos de los del Partido de la U, Conservador, PIN y los demás, también se han venido acostumbrando a su puesto y a sus ventajas. Claro que el problema no es que repitan, el problema es que no hacen nada bueno y repiten. Está, para ejemplificar esto, Jorge Robledo, que también aspira a reelegirse pero que ha hecho muchísimo más por el país que  los antes mencionados. Cuando miramos más detalladamente, encontramos que algunos de los candidatos se diferencian, y bastante, del político tradicional que muchos criticamos. ¿Son lo mismo Antonio Navarro o Claudia López y Álvaro Uribe, son lo mismo Carlos Lozano y Jose Darío Salazar, son lo mismo Ángela Robledo o Angeliza Lozano y Paloma Valencia o Jose Obdulio Gaviria? O para ponerlo incluso dentro del mismo partido (conservador en este caso) ¿Son lo mismo Juan Mario Laserna o Daniel Raisbeck y el homofóbico Gerlein o Jorge Pedraza? ¿Es igual de despistado Rodolfo Arango a Juan Carlos Vélez? ¿ Da igual Alberto Castilla o Iván Cepeda, que Hernán Andrade o Roy Barreras? ¿Seguros?

En estas elecciones, además, muchos sectores poco representados en esa instancia, tienen la oportunidad de hacer oír un poco más su voz. El Polo Democrático y la Alianza Verde, recogen buena parte de lo que los colombianos indignados de los años recientes han venido pidiendo. El Partido Liberal, por su parte, también tiene en su lista a algunas caras importantes que podrían rescatar un poco su alicaído nombre. Los animalistas podrían tener representación con Juan Jiménez Lara y/o Natalia Parra, los usuarios de drogas tendrían también varios defensores, por ejemplo Lucas Pasos Abadía. Lo mismo vale para la población LGBTI, las víctimas del conflicto, los campesinos, los deportistas,los indígenas e incluso para los militares y los comediantes.

Ahora, no se trata tampoco de que deposite su voto y luego se regocije en la comodidad, como muchos críticos señalan, eso debilita nuestra ya precaria democracia y hace menos posible un mejor entendimiento de la misma, una en la que los ciudadanos discutimos, criticamos, proponemos y ayudamos a ejecutar de manera activa. No visitemos las urnas simplemente para legitimar el poder del gamonal de turno, visitémoslas con el ánimo y la voluntad  para ayudar a cambiar lo que cada uno de nosotros consideramos equivocado. Deberíamos abandonar entonces ese vicio tan humano de tomar las premisas como conclusiones, y solo abrazar una idea cuando sea fruto de una reflexión, y no cuando la anteceda.